


El marketing ha sufrido en los últimos años una gran demanda por parte de las empresas, debida principalmente a la necesidad de mejorar la imagen de marca y obteniendo así un mayor beneficio. Las campañas de publicidad, la capacidad de actuación sobre nuevas tendencia y el análisis constante del mercado, marcan la diferencia entre el éxito de una empresa y su fracaso.
Muchas campañas de publicidad han tenido un elevado coste y aun así no han trascendido en la sociedad, mientras que otras de menor coste han conseguido hacer que un usuario se vea totalmente identificado con el producto y se cree una fidelización con la marca.
Es por ello que la utilización de las últimas tecnologías para el estudio de los comportamientos de los usuarios según distintos criterios es una tendencia en auge.
Mediante el correcto uso de las características biométricas de cada individuo (Edad, Género, Etnia y Identificación Facial) obtenidas gracias a los diferentes algoritmos existentes, se puede personalizar con extrema precisión la publicidad, de forma que ésta sea del máximo interés para el público objetivo, aumentando, en consecuencia, el éxito de la campaña publicitaria.
La biometría facial supone una herramienta perfecta para analizar y conocer las necesidades de los clientes potenciales. Gracias a ella se pueden obtener datos de vital importancia para satisfacer a un público cada vez más exigente, y para diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.